Ciencia y tecnología, como proceso social en el siglo XX
El desarrollo científico y tecnológico es uno de los factores más influyentes sobre la sociedad contemporánea. La globalización mundial, polarizadora de la riqueza y el poder, sería impensable sin el avance de las fuerzas productivas que la ciencia y la tecnología han hecho posibles.
A partir de los años 60 se han realizado diversos esfuerzos por integrar los estudios sociales de la ciencia y la tecnología en una perspectiva interdisciplinaria que ha recibido diversas denominaciones Science studies, Ciencia de la ciencia, Cienciología que tuvo un auge significativo en la URSS y otros. En idioma español se ha acuñado preferentemente la noción de Estudios en Ciencia, tecnología y sociedad (CTS).
En la Segunda Guerra Mundial los estudios sobre la ciencia y tecnología tuvieron un acelerado impulso en Estados Unidos, Reino Unido y otros países industrializados. El tránsito a la Big Science demostró que era necesario crear persona aptas para la gestión de esos proyectos. Las universidades norteamericanas atentas al nuevo mercado se incorporaron a la formación de gestores en la ciencia y tecnología.
En los años 60 se habían acumulado numerosas evidencias de que el desarrollo científico y tecnológico podía traer consecuencias negativas a la sociedad a través de su uso militar, el impacto ecológico u otras vías por lo cual se fue afirmando una preocupación ética y política en relación con la ciencia y la tecnología que marcó el carácter de los estudios sobre ellas. Se formó una especie de consenso básico: “Si bien la ciencia y la tecnología nos proporcionan numerosos y positivos beneficios, también trae consigo impacto negativos de los cuales algunos imprevisibles, pero todos ellos reflejan los valores, perspectivas y visiones de quienes están en condiciones de tomar decisiones concernientes al conocimiento científico y tecnológico”
Se hizo cada vez más claro que la ciencia y la tecnología son procesos sociales profundamente marcados por la civilización donde han crecido; el desarrollo científico y tecnológico requiere de una estimación cuidadosa de sus fuerzas motrices e impactos, un conocimiento profundo de sus interrelaciones con la sociedad.
Dominio de la ciencia y tecnología
La tecnología moderna apoyada en el desarrollo científico (tecno-ciencia) ejerce una influencia extraordinaria en la vida social en todos sus ámbitos: económico político, militar y cultural. La Revolución Científica del Siglo XVII, y la Revolución Industrial iniciada en el siglo XVII fueron procesos relativamente independientes. La fecundación recíproca y sistemática entre ciencia y tecnología es, sobre todo un fenómeno que se materializó a partir de la segunda mitad del siglo y se acentúa notablemente en el siglo actual. El tránsito que vivimos del siglo XX al siglo XXI es un periodo profundamente marcado por el desarrollo científico y tecnológico.
Durante el siglo XIX surgió la llamada ciencia académica vinculada a la profesionalización del trabajo científico y la consolidación de la investigación científica como una función relevante de la universidad
Pero la relación ciencia- tecnología ha experimentado cambios bruscos, sin embargo hace apenas dos décadas prevaleció un enfoque que hoy se considera insatisfactorio. La idea era que había que invertir fuertemente en investigación básica, lo que a larga generaría innovación tecnología y esta favorece el desarrollo social. Tras esta idea, en el periodo que media entre la Segunda Guerra Mundial y los años setenta se invirtió mucho dinero con este fin. La crisis económica que experimentó el capitalismo mundial obligó a reconsiderar este enfoque y transitar a un modelo mucho más dirigista del desarrollo científico técnico. Esto es lo que es propio de la llamada Tercera Revolución Industrial caracterizada por el liderazgo de la microelectrónica y el protagonismo de la Biotecnología, la búsqueda de nuevas formas de energía, los nuevos materiales, entre otros sectores.
La inmensa mayoria capacidad científica y tecnológica se concentra en un reducido grupo de países industrializados. Las revoluciones científica e industrial se concentra en un reducido grupo de países industrializados. Las revoluciones científica e industrial de los siglos XVII y XVIII se desenvolvieron en Europa asociadas al cambio económico, político y cultural que experimentaron aquellas sociedades a partir del Renacimiento. Durante los dos siglos siguientes algunos países lograron incorporarse activamente a esos procesos, entre ellos E.U Rusia y Japón.
Aparición de la sociedad de consumo
Fue a partir de la Segunda Guerra Mundial, en la década de los 50, cuando la producción cobró una gran importancia contribuyendo a aumentar las necesidades; las exigencias del propio desarrollo capitalista condujeron a una situación en la que la demanda del consumidor debía ser a la vez estimulada y orientada, en un un mercado en constante expansión y transformación, como consecuencia del cambio estructural del primitivo capitalismo de producción en el que podemos llamar neocapitalismo de consumo.
Para mantener y aumentar el nivel de ganancias de los empresarios, fue necesario elevar el consumo, para lo cual se incorporó a los sectores medios y bajos en el mercado consumidor de productos antes reservados a clases privilegiadas tales como electrodomesticos, automoviles.
Además de aumentar el consumo las mejoras en el nivel de vida de los obreros hacían disminuir los reclamos y los alejaban de los posibles conflictos sociales. A este modelo basado en el consumo masivo se le denominó sociedad de consumo. Dos elementos fundamentales ayudaron a instalar el consumismo: la publicidad y las ventas a crédito. El surgimiento de la sociedad de consumo no fue inevitable ni accidental. Lejos de ello, fue el resultado de la convergencia de cuatro fuerzas: un ideario según el cual la Tierra es nuestra para que tomemos todo de ella; el surgimiento del capitalismo moderno; la inteligencia tecnológica, y la extraordinaria prodigalidad de América del Norte donde echó sus primeras raíces el modelo de consumo masivo.

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